top of page

Solo era curiosidad

  • 16 ene 2016
  • 2 min de lectura

Era una noche de viernes cualquiera, igual con un clima no tan bueno pero parecía que no tenía nada que hacer, hasta que me encuentro con Gianela anotando algo que no sabía y le pregunté que era hasta que responde: "What does it matter to you?" como si estuviera viendo su vida y me entere de lo siguiente: Estaba escribiendo en su diario de vida el cual se lo regale para navidad.

“Para tu información no deberías ver mi diario” dijo seriamente “es personal”. Fue tanto que mi tentación era tremenda aunque ella insistía: “mejor ándate, necesito privacidad” pero quizás me acordaría de que hizo recientemente. Quizás le fue bien en el entrenamiento de futbol o le han pagado en el trabajo. La realidad era auténticamente infinita.

Hasta que por curiosear quise ver a fondo, aproveche de que Gianela saldría con unas amigas al cine cuando decidí ir aprovechando que estaba cuidando a los gemelos, a la hora de que tomaran la siesta tuve que ingresar por mi cuenta a su pieza. Estaba pintada de color violeta con posters de One Direction y R5 y casi con un desorden de envoltorios de caramelos y revistas para adolescentes. Cuando justo en el escritorio encontré su diario de vida.

Estaba justo con tomarlo cuando escuche una voz de ultratumba diciendo: “¡Osvaldo!, ¿Pero qué haces?”, me di la vuelta y era nada menos que mi tío quien había vuelto del trabajo. Quede helado y fue tanto que tuve que dar una explicación pero nada, solo quería que saliera.

“No puede ser que estés haciendo esto” dijo “sobretodo entrando al cuarto de Gianela, ¿Acaso no sabes que es la privacidad?”.

“Disculpa” dije y tuve que explicar que solo quería ver el diario de vida pero fue cuando mi tío dijo: “¡Ay, mi sobrino y sus locuras!” fue tanto que decidimos conversar un rato y aprovechamos de comer algunos snacks que habían en la despensa, fue que cuando le explique lo del diario, mi tío me dijo: “Entiendo lo que tú quieres hacer” y luego: “¿Pero tú no sabes a lo que te puedes exponer en caso que te metas en lo ajeno?” y yo le respondí que no.

“Solo quería saber de sus pensamientos” expliqué “recuerdo que anoche Gianela estaba escribiendo en su diario, y quería saber que estaba escribiendo… luego quería saber pero ella no me dejo”. Esto fue lo que hizo que mi tío me explicara: “Sé que lo ibas a hacer, pero eso es de mala intención” y luego me dio un ejemplo: “¿Qué pasaría si Gianela viniera a tu cuarto sin permiso?, ¿Estarías de acuerdo?” y fue cuando tuve que decir: “Obvio que no”.

“Espero que te sea como de lección” dijo finalmente “debes saber respetar a los demás tal como te lo dijeron tus padres” hasta que en ese momento Gianela había vuelto preguntando qué pasaba y fue cuando decidimos guardar todo en secreto y dije: “Nada”.

Parece que todo iba bien hasta que Gianela exclamó: "Osvaldo, come here!" y tuve que ir, tal vez ya se dio cuenta lo del diario sin embargo me dijo: “Supongo que este desorden fue tuyo, ¿eh?” pero dije que yo no fui porque estaba así desde que llegue pero parece que no me creyó.

¡Al final mi tío tenía la razón!”


 
 
 

Comentarios


Entradas destacadas
Vuelve pronto
Una vez que se publiquen entradas, las verás aquí.
Entradas recientes
Archivo
Buscar por tags
Síguenos
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square

SIGUEME

  • Wix Facebook page
  • Twitter Classic

Cronicas de un Salvador por Andre Doussoulin se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

©2015 ADCD Diseño / Bangbangbang Books  Created with Wix.com

bottom of page